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sábado, 20 de enero de 2018

Poema

VOZ A VOZ

Es duro vivir con la carga de este árbol
que no deja de crecer frutos sucios,
frutos dados por nutrición de amargos.
Es casi imposible servir el efluvio
de pertenecer a lo sano,
resquicio del humano último.
Cada sueño, una esperanza, un ánimo,
un hálito de seguir siendo Uno
y generar una sonrisa con llanto cálido.
Rememoro el viejo columpio
creador de enseñanzas de antaño,
ahora yazco en poemas para junio,
la llegada del verano,
faz de mi rostro mustio,
huracana en carne de venado
para leones de valor impuro.
El dejo de un sabor a tiempo en vano
entallado en labios rubios
donde el sol,, ya no es tan mágico;
y oscurece el mundo
con ojos de fuego blanco,
muerto y mudo.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

martes, 16 de enero de 2018

Poema

TE EXTRAÑO

No sé dónde estás,
no tengo noticias tuyas,
¿qué harás?
A veces pienso que me has abandonado,
que me has olvidado ya,
pero sé que es mentira,
todo eso no es verdad
porque siento tu omnipotente amor por mí,
mi mujer tan llena de nuestra felicidad.
Estoy angustiado,
es una atrocidad
el no saber de ti,
no saber de tu voz tan pasional...
Te necesito
y sin ti no puedo vivir en esta ebriedad,
una romántica y excesiva
que solo a ti te debo dar.
¿Me extrañas tanto como yo a ti?
Necesito oler tu eternidad...

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 12 de enero de 2018

Poema

MAESTROS PICARESCOS

Besarnos es como aplaudir inmortal
a Mozart en la boca,
que suene el Magnificat de Bach
mientras abrazamos el éxito de nuestros cuerpos.
Las caricias las filosofa Kant,
tus senos, Picasso los llama fauna y flora
pintando a Dora Maar au Chat,
y en tus pies, yo me hago secreto.
Observa las dotes del mandala vital
supurando por tu piel barroca
mientras caen dogmas de las galaxias al mar
como si fuera Dios arrodillado ante tu deseo.
Nos inspiran las sonatas al hablar
de Para Elisa en pianola,
y Beethoven llora cuando nos va a casar
cuando termina su belleza del Fidelio.
Los arrumacos, éxtasis que nos va a rezar
poderes sobrenaturales de las monjas,
las que adoran a Juana, no La Loca de atar,
sino la poetisa recitándote todos sus textos.
Tu sabor es como escuchar
a Julio Cortázar poetizando nuestra vida en prosa,
enervando a los poemas de Sebastián Salazar
de los que gocen de nuestro amor tan perfecto.
Y de Gabriela Mistral,
que salpica nuestra fe con jugos de mandioca,
seduce con más
hasta hacernos el amor eterno.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

lunes, 8 de enero de 2018

Poema

UNA MESA

En mi mesa hay deseos,
sueños y letra fina.
En mi mesa poseo de todo,
hasta una calavera prohibida.
No, no es de verdad,
es de mentira.
En mi mesa escribo mi amor
con palabras santas y benditas
para que ella me lea,
para que ella un "te quiero" me diga.
Tengo libros, cuadernos, notas
y su rostro en mi vida,
en esta mesa donde estoy,
sentado frente a sus ojos que me destinan.
Mi mesa no es sagrada,
para eso está mi soberana magnífica,
por la que muero en su ausencia,
por la que me desposo todos los días.
En mi mesa escribo su nombre
envuelto en poemas de filosofía,
cuentos para niños
y alguna historia terrorífica,
y cuando ella los llora,
me vuelvo la felicidad que tanto la eterniza.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

viernes, 5 de enero de 2018

Poema

VIRUS

Malditas enfermedades
que huyen de las medicinas
para refugiarse en los cuerpos
de gente miserable.
Acudan las toses, estornudos
de almas en busca de otros humanos
para destriparles;
acudan las gripes, fiebres
y cabezas bailarinas
como martillazos de titanes.
Noches en vela
pensando en la cura,
¡y es ella, mi mujer tan poetizante!
Mi musa es ella,
con la que desahogo mi tristeza,
su ausencia y mis calamidades.
Y con esta veredicta gripe
de mareos y rayos en la garganta,
ella es lo único con lo que quiero curarme.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

martes, 2 de enero de 2018

Poema

ABETO

Abeto blanco de los copos sencillos,
qué quieres de la naturaleza
o de mí, mi esencia,
anhelas ser abeto níveo.
Abeto que eres mío
destruye esas ardillas de la maleza
que roen tus caderas,
las que lloran aguas del Nilo.
Abetos del mundo, mirad su berilo,
ciega las axilas del invierno que reza
con osos dentro de su tristeza;
abeto, revela tu escondrijo.
Adiós al frío
y sus danzares de gesta
que en los bosques retumba la fiesta
de que mi abeto, es mi destino.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Poema

AMIGA LUNA, TE CUENTO UN SECRETO

La luna, ese manto blanco
que cubre el cielo de estrellas
y luego sonríe
con una creciente boca abierta.
Me gusta olerte,
oler el perfume de tus uñas
cuando te rascas las esencias
y disfrutas de nuestra felicidad
con el aroma de la vida,
la Vida Eterna.
Besar tus bostezos,
abrazar tus ronquidos,
saborear tus legañas,
son detalles que no dejo a la ligera
porque son míos,
son nuestros tesoros
como yo te santifico a ti
preñándote en un trono para tus pies,
y un palacio para tu melena mañanera,
esa que suavemente acaricias
cuando nos transformamos en engreídos románticos,
esa que con mi furioso amor, siempre despeinas.
Mi romanticismo,
cuando te mantienes petrificada
como si fueras Medusa, quieta,
lo moldeas con sonrisas furtivas
hasta convertirlo en lujuria perfecta,
te me haces de rogar,
y luego yo peco de sicalípticos poemas.
Amor que tanto no sé amarte,
me encantaría rugirlo ante tu presencia,
que la Tierra nos envidie
cuando lo chille como el primer colono que gritó:
“¡Dios bendiga América!”.
Mis poemas, hundidos en tus cuar-tetas,
no podrán procurar historias
con sus bocas nutridas de ti
ilusionados como Romeo y Julieta,
embellecidos al igual que las esculturas de los Antiguos,
esas de Grecia,
o también tan entregados como Cervantes a su Quijote,
una obra maestra,
o el hombre a la mujer,
Adán y Eva.
A veces la elegancia no es siempre quedar bien,
sino soltar toda la despensa,
sin arcanos, tapujos, rodeos
ni tampoco frases hechas,
y así se conquista más
aunque no se crea,
sutil y deseoso,
delicado y apasionado,
todo en un equilibrio,
en ese que tanto me enseñas.
Así es la vida:
yo soy tu arma,
y tú, mi mejor defensa.
Con esto te digo
que eres pura envidia,
envidia de todas esas
que hierven de pasión descontrolada
al escribir todo esto, atrevido,
que tú y solo tú, eres mi dueña.
Contengo tu mirada,
veo en ella mi orgullo,
lo poco que tengo de poeta,
de humilde soberbio
y de impaciente amado que siempre te desespera.
Pero he ahí el verdadero amor,
el de almas gemelas,
que mientras mi nariz huela a tu imperio,
mi lengua conserve tu sabor
y mis ojos, tus ojos,
yo habré alcanzado lo que siente Dios
cuando sé que me amas día a día,
con todas las letras.
Así que, amiga luna,
me guardas este secreto,
desea a mi amada felices fiestas
y, aunque estés a vista desnuda de todos,
quiero que mi todo, se lo des, por favor, a ella.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.